Porqué jugar importa
Por el Dr Dorothy G. Singer / Dr Jerome L. Singer, Universidad de Yale
La gran mayoría de los animales terrestres y acuáticos, así como también los seres humanos se caracterizan porque en sus primeros años de vida realizan una actividad que aparentemente no tiene ninguna motivación y que es totalmente natural que llamemos jugar. Para las especies no humanas, tales comportamientos persistentes, son interacciones predominantemente bruscas entre los pares de la misma edad. Para los niños, estos comportamientos físicos aparentemente sin sentido, son rápidamente complementados por juegos de roles e historias claramente exploratorias-que son los juegos. Sabemos de ésto porque el lenguaje humano se desarrolla casi al mismo tiempo como juego fingido o simbólico. Incluso, algunas de las primeras verbalizaciones de los niños que empiezan a caminar, parecen reflejar curiosidad acerca de su medio ambiente físico o social. Participan en juegos imaginarios dramáticos con juguetes, pares o padres. Algunos investigadores del desarrollo, han hablado sobre el juego como “el trabajo de la infancia”, pero, observaciones sistemáticas firmemente analizadas en niños, sugieren que el juego y la participación en actividades no estructuradas, es más “diversión” asociada con la sonrisa, la risa y las respuestas alegres.